En el camino hacia la casa solo habia soledad, mi corazon estaba roto.
No encontraba una sola razon para seguir viviendo, no tenia ni una sola ilusion. La vida parecia querer herirme, no entendia las cosas que me ocurrian. El dia estaba soleado y hermoso, no habia ni una sola nube pero mi alma estaba llena de dolor y te miedo, un terrible miedo a la soledad. Caminaba y veia a las personas con sus parejas, con sus hijos y parecian felices mas yo estaba triste, habia perdido a mi madre hacia unos meses y sentia que el mundo se me caia encima.
La luz de el sol me daba en mi pelo haciendolo lucir mas claro, me daba en la cara y respire ante la belleza de el dia. Queria sonreir pero no podia. Mi vida era triste, mis amigos todos vivian lejos y yo estaba desconectada de el mundo. Seguia caminando para llegar a casa, comeria sola como siempre y el silencio llenaria mi alma. La gente vivia su vida y les importaba un pepino el resto de la humanidad, asi veia yo la vida de pesimista. Antes de llegar a casa le compre a Lily la muchacha de el puesto de flores unas rosas de varios colores aunque fuese para alegrar mi tarde. Caminaba lento porque sabia que si llegaba a casa estaria sola y me deprimiria. Me tropeze con el pastelero que me hizo entrar a probar su nueva obra de arte, un pastel de coco con queso crema, estaba delicioso, no hable mucho con el, luego volvi a retomar el camino a casa. Yo seguia deteniendo mis pasos, entonces entre a una libreria, comenze a mirar los libros mientras aguantaba las rosas con una mano, me detuvo la figura de un joven que me miraba desde la escalera donde ponia libros en los estantes, me sonrio y entonces sin querer le sonrei, me entretube mirando otros libros y cuando mire a la escalera otra vez el no estaba, no podia haber bajado tan rapido de la escalera, quizas lo imagine, a lo mejor lo sone, estaria volviendome loca de tanta soledad, ya no sabia ni que pensar y por eso sali de alli sin comprar nada rumbo a casa donde podria estar refugiada de mi dolor.
